El martes de la semana pasada comenzó un nuevo culebrón en el Municipio, cuando tras una discusión, el intendente Marcelo Coronel parece haberse comportado más como el dramaturgo Alberto Migré, que como el titular de un Departamento Ejecutivo, manejando los recursos públicos del Estado.
El tema aparentemente comenzó cuando la empleada María Fernanda Tortorella, que se desempeña en la Jefatura de Compras, llamó por teléfono a Celeste Abril, quien trabaja en la Secretaría Privada del Intendente.
La empleada que levantó el tubo, no sería otra que la actual pareja de Marcelo Coronel, Pamela Georgina Cancela Tedesco, con la que Tortorella habría tenido algunas diferencias laborales hace años, cuando la actual novia del Intendente ingresó a trabajar. Según allegados a Tortorella, al recibir por respuesta que no estaba Celeste, dijo gracias y cortó la comunicación.
Allí habría comenzado una persecución de la actual Secretaría Privada, que habría hecho varias llamadas agresivas a Tortorella, hasta que ella le cortó bruscamente.
A los pocos minutos empezó a funcionar un mecanismo de persecución hacia María Fernanda Tortorella, en la que participó la Dirección de Personal, dirigida por Néstor Quinteros. Dicha oficina, a pedido de Marcelo Coronel quiso sancionar a Tortorella, sin mediar en ningún momento comunicaciones por escrito y sin haber realizado el sumario administrativo correspondiente.
El día lunes se le informó a Tortorella que estaba suspendida por tres días, pero no se la notificó por escrito. Tampoco se le permitió ver la documentación que avale la medida, pese a que se argumentó que había un decreto firmado por el propio Intendente.
La empleada a la que se quiso sancionar, ante la falta de elementos notificados en forma fehaciente, no quiso dar la excusa para que la sancionen por abandono de trabajo y el martes se presentó a fichar su tarjeta de ingreso, pero no estaba, y se quedó esperando para ingresar a trabajar, acompañada por el delegado de ATE, Pablo Oviedo. No estuvo muy cómoda, porque la dejaron a la intemperie y casi debajo de la lluvia, pero la empleada no se rindió.
Pero el hecho trajo otras consecuencias inesperadas. Como mucha gente lo sabe en el Municipio, Tortorella es hija de la empleada del Museo, Susana Zurita, que además es una militante política del justicialismo de toda la vida. En las últimas elecciones siempre trabajó para Marcelo Coronel. La militante peronista denunció que en realidad todo lo que está pasando con su hija es una represalia, porque ella hace poco tiempo renunció al Consejo de Partido Justicialista, disgustada por la forma que el organismo partidario es manejado por el intendente Marcelo Coronel
-¿Es cierto que a tu hija la quieren sancionar sin el sumario o las medidas correspondientes?
-Sí, está suspendida verbalmente y se sigue presentando en Personal en su horario de trabajo, la tienen parada afuera. Hoy (martes) estuvo debajo de la lluvia sin poder tomar un vaso de agua o algo caliente, acompañada de un delegado gremial. La suspensión la decidió el Intendente para defender a su concubina.
-¿Le dieron algo por escrito?
-Nada, pero le pidieron que haga un descargo, pero no sé de qué, si nunca la notificaron de nada por escrito. Uno no se puede defender si no sabe de qué lo están acusando.
-¿Cómo sigue esta situación?
-Nosotros vamos a seguir dónde corresponda, he tratado que se mediara y hablé con el Intendente (este lunes), me ha increpado y yo le respondí, todo en privado y lo único que me contestó, es que él va a defender a su esposa, porque es su esposa. Yo tengo los mismos derechos y como madre voy a defender a mi hija. Me duele mucho porque hace seis años que lo acompaño políticamente y era uno de las pocas personas que le quedaba con coherencia. Me subestimó y pensó que por mi color de piel era estúpida”.
Cerró diciendo que su hija tenía un legajo intachable y “hasta felicitaciones del mismo Marcelo Coronel cuando era Secretario de Gobierno”.
Fuente: Diario La Hoja
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